Los factores genéticos y ambientales determinan la calidad del envejecimiento y condicionan el inicio y desarrollo del procesote enfermedad.
La biología del envejecimiento trata en forma de explicar como los distintas funciones que acontecen en células, tejidos y órganos se modifican con el paso del tiempo en todos los seres humanos, pero teniendo en cuenta que no existe una cronología de estos para todos los individuos por igual, por ejemplo: la disminución de las agudeza visual puede afectar a una persona a partir de los 40 años y a otra a partir de los 60 años.
Dichos cambios producen disminución de las capacidades funcionales en el individuo, pudiendo afectar una o varias funciones como un todo.
Podemos aproximarnos a una definición de adulto mayor que trata de abarcar al máximo de individuos, pero sabiendo que en todos los mismos se verán alteradas las funciones en diferentes etapas y en muchos no habrá dicha alteración.
Se entiende a aquellos individuos que poseen mas de 65 años de edad, presentan pluripatología, tendencia a la incapacidad o cronicidad, condiciones mentales, condiciones sociales, mayor necesidad de rehabilitación.
Dentro de estos individuos, están aquellos que se encuentran con mayor grado deterioro de las capacidades funcionales, conocido como anciano frágil, dado por la disminución de las reservas funcionales y de la capacidad de resistencia a estresares, que es el resultante del declinar acumulado en múltiples sistemas fisiológicos y que determinan vulnerabilidad y desenlaces desfavorables.
Por lo tanto, la fragilidad es un estado de vulnerabilidad y la vulnerabilidad la podemos expresar como el riesgo acrecentado de acumular aun más problemas como por ejemplo: hospitalización, institucionalización, etc.
Todo este conjunto de alteraciones provocadas por la modificación en las funciones de los diferentes órganos. Nos lleva a pensar en los 5 pilares del Sind. Geriátrico: 1) Inestabilidad y Caídas, 2) Inmovilidad, 3) Incontinencia, 4) Incompetencia mental, 5) Iatrogenia, Desnutrición, Problemas Sensoriales.
Por lo tanto, el envejecimiento es distinto en los diferentes individuos y en un mismo individuo, el envejecimiento de cada órgano, aparato o sistema también los hace. La edad cronológica y la edad biológica de los individuos no coinciden muchas veces.
Entendiendo esto, podemos pasar a describir, como en distintos órganos se van afectando o mejor dicho, produciéndose modificaciones que denotan síntomas de una disminución de las capacidades funcionales de los individuos.
Se ha definido caída como la ocurrencia de un evento que provoca inadvertidamente la llegada del paciente al suelo o a un nivel inferior al que se encontraba. Algunos autores no incluyen en la definición aquellas caídas que son secundarias a hechos médicos mayores, tales como un accidente cerebro vascular, una convulsión o un síncope por bajo gasto cardiaco; sin embargo, dado que puede no existir claridad absoluta en la etiología de uno de estos eventos, ellos deben considerarse entre las causas.
La caída es un síntoma frecuente, asociado a una elevada morbimortalidad en el adulto mayor y suele conducir a la internación en clínicas u otras instituciones. Un quinto de los adultos mayores de entre 65 a 69 años, y hasta dos quintos de los mayores de 80, relatan al menos una caída en el último año. El 80% de las caídas se producen en el hogar y el 20% restante fuera del él; la gran mayoría de ellas no son reportadas.
En EE.UU, los accidentes constituyen la séptima causa de muerte en ancianos y se estima que el 50% de las muertes están relacionadas de alguna forma u otra con caídas. El gasto que se produce por este concepto en el sistema de salud de dicho país es de 12.600 millones de dólares al año. Se sabe, por ejemplo, que en la década de los 90 en el estado de Washington el 5% de los gastos totales de los hospitales correspondió a lesiones debidas a caídas en adultos mayores que requirieron manejo intrahospitalario, y que quienes se institucionalizaron estuvieron una media de 8 días en estos centros asistenciales.
Dentro de los conceptos de importancia en torno a este tema es necesario señalar que la mayoría de las caídas en el adulto mayor constituyen un síntoma de una enfermedad o trastorno subyacente (incluyendo iatrogenia), por lo que no es apropiado atribuir la caída sólo a peligros ambientales o a la edad. Es sabido que las caídas son más frecuentes en personas con más años, ya que existen cambios propios del envejecimiento que predisponen a estos eventos, los que suelen anteceder a un período de declinación gradual de las funciones de la vida diaria y al desarrollo de estados confusionales agudos. Además, las caídas pueden ocasionar fracturas, hemorragias internas, neumonía aspirativa, lesiones de tejidos blandos y pérdida de la funcionalidad e independencia, entre otros.
Cambios que predisponen a las caídas:
El proceso de envejecimiento se asocia con varios cambios que predisponen a las caídas. Estos se pueden clasificar en dos categorías: los responsables de la estabilidad postural y los que afectan la homeostasis de la presión arterial, o que pueden producir mareos o síncope.
• Reducción del control muscular y aparición de rigidez músculoesquelética.
• Aumento de inestabilidad y balanceo al andar.
• Alteración de reflejos posturales.
• Alteración de barorreceptores y reducción de flujo cerebral.
• Alteraciones auditivas.
• Alteraciones visuales con disminución de la agudeza visual, sobre todo nocturnas..
Etiología:
Las caídas en el anciano suelen ser de etiología multifactorial, asociando factores ambientales, enfermedades y medicamentos.
Factores predisponentes
Peligros ambientales. Por ejemplo suelos resbaladizos, camas altas, escalas sin barandillas, escalones altos y estrechos, iluminación deficiente, muebles u objetos mal ubicados (obstáculos para el desplazamiento seguro), ropa y calzado inapropiado.
Enfermedades. El adulto mayor que presenta caídas tiene en promedio 3 a 4 enfermedades coexistentes. En la Tabla 1 se muestran las principales condiciones mórbidas asociadas a caídas.
En la siguiente lista les dejamos las principales enfermedades asociadas a caídas
Causas cardiovasculares (generalmente provocan síncopes o mareos).
• Arritmias: bloqueos, enf. del nodo, taquicardias supraventricular o ventriculares, fibrilación auricular.
• Alteraciones de la presión arterial: ortostatismo, hipotensión esencial.
• Miocardiopatía obstructiva: estenosis aórtica, mixoma auricular.
• Embolia pulmonar.
• Infarto del miocardio.
• Disfunción de marcapasos.
• Hipersensibilidad del seno carotídeo.
Causas neurológicas:
• AVE, TIA.
• Drop attack.
• Epilepsia u otras convulsiones.
• Trastornos laberínticos: isquémicos, infecciosos, traumáticos.
• Secuelas de AVE u otros con trastornos de la marcha, Parkinson.
• Hidrocéfalos normotensivo.
• Miopatías.
• Mielopatías.
• Alteraciones cognitivas, cuadros confusionales.
Causas osteoarticulares:
• Osteoporosis.
• Osteomalacia.
• Osteoartrosis.
• Gonartrosis.
• Coxoartrosis.
• Espondiloartrosis.
• Alteraciones de los pies.
Causas diversas:
• Hipoglicemias.
• Anemias.
• Infecciones.
• Intoxicaciones.
• Endocrinos (tiroides).
• Psicógeno.
• Síncopes neurovegetativos.
Fármacos (iatrogenia). Por ejemplo hipotensores (recordar que existe menor compensación cronótropa del corazón por disminución de sensibilidad de barorreceptores), betabloqueadores, diuréticos, hipoglicemiantes, hipnóticos, antidepresivos, neurolépticos; además puede considerarse en este rubro el alcohol.
Factores de riesgo para caídas recurrentes no sincopales:
• Dificultad para levantarse de una silla.
• Incapacidad para caminar a paso rápido en tándem (sobre una línea).
• Reducción de agudeza visual.
• Múltiples caídas durante el año anterior.
• Otras que aparecen como menos importantes, son las alteraciones cognitivas y estado depresivo.
Consecuencias de una caída en el adulto mayor:
En el 80% las lesiones son leves o no existen En 1% de los pacientes se observan fracturas de fémur y luego, en orden de frecuencia, fracturas de antebrazo, húmero y pelvis.
A mayor edad, más riesgo de caídas, y al menos, 20 veces más de fracturas costales, traumatismo encefalocraneano, hematoma subdural crónico. Además se presenta el síndrome post caída, con miedo a volver a caer que incapacita al anciano.
Recomendaciones:
Hay que establecer un diagnóstico identificando los factores predisponentes. Se debe actuar tanto sobre la enfermedad como sobre el medio. Se deberá entrenar al paciente y considerar la posibilidad de utilizar aparatos auxiliares, si existe trastorno en la marcha. El apoyo kinésico también ayudará a reducir los temores a las caídas.
Se recomienda entregar buenas condiciones visuales, luz adecuada, tratamiento de las enfermedades oftalmológicas. Utilización de audífono si es necesario y extracción de cerumen. Evitar el uso de drogas tóxicas para el sistema vestibular, polifarmacia y de drogas que actúen a nivel de SNC. Uso de calzado adecuado. Realización de ejercicio programado para equilibrio y reeducación de la marcha en situaciones viciosas. Consideración cuidadosa del uso de antidepresivos, ya que estos fármacos pueden aumentar el riesgo en 1,2 a 2 veces en aquellos adultos mayores que han tenido una caída.
Deben tratarse las enfermedades detectadas. En la hipotensión ortostática se recomienda evitar el encamamiento prolongado, evitar cambios bruscos de postura, el uso de medias elásticas en extremidades inferiores, elevar la cabecera de la cama 20 grados, corregir factores que disminuyan el volumen circulante (anemia, deshidratación, trastornos electrolíticos) y eliminar medicamentos que puedan producir hipotensión.
El pronóstico depende de las consecuencias, de la incapacidad previa y si se produce en personas aisladas. Un tercio de las personas con estas características fallecen en un año.
