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11 enero 2013

ATENCIÓN PÚBLICA Y BUROCRACIA URUGUYA

(Foto meramente ilustrativa)

El pasado viernes por la mañana tuve que realizar distintos trámites en tres oficinas públicas en la ciudad de Colonia y allí me dirigí desde mi Tarariras, obviamente debido a lo que se comenta fui armado de paciencia.

Al llegar al primer destino entré y como de costumbre dije "buenos días" a una señora bastante mayor y seguramente próxima a jubilarse. Al no obtener ningún tipo de respuesta, y ni siquiera una mirada, pregunté por el trámite en cuestión y unos segundos después me contestó: "ya lo van a atender", con una voz seca y un tono cortante. Pasados unos pocos minutos, fui atendido (como ya me lo había hecho saber la señora) y de a poco se empezó a llenar la pequeña oficina de gente buscando el mismo trámite, a lo que la señora dijo para sí misma pero en voz alta: "hoy se le dio a todo el mundo por hacer el mismo trámite". La verdad que no hubo una buena atención al público en esa oficina.

Una vez terminado el trámite, me dirigí hacia el segundo destino, donde lo único que quería era que no me trataran de la misma forma, no porque me hayan faltado el respeto, sino porque no me dirigían la palabra, que en definitiva es bastante feo también. En este segundo lugar me atendieron a las mil maravillas. Entre sonrisas y chascarrillos se hizo muy llevadera la espera del trámite. Además me indicaron de futuros pasos a seguir y otras cuestiones que me dejaron muy atónito por la diferencia en atención entre una oficina y otra. La verdad que si todos los empleados públicos atendieran como estas dos personas sería magnífico hacer trámites en oficinas públicas.

Una vez salido del lugar, en el cual me levantó la moral, ya que la primera experiencia del día había sido no muy buena, me dirigí hacia la tercera oficina que debía visitar esa mañana. Al llegar me atendieron muy bien, muy amable y con buen humor. La persona que me atendió se mostró siempre dispuesto a solucionar los inconvenientes que se presentaban en el correr del trámite. Menos mal que en la mayoría de las oficinas atienden bien, me dije para mi, pero al pedir un documento me informan de que no me lo pueden imprimir porque no tienen Toner (la tinta que llevan las impresoras laser y fotocopiadoras) y me dice que la demora puede rondar los 15 o 20 días. Yo pregunto el porqué de semejante demora por un simple cartucho de toner. Me explican amablemente de que ese gasto que puede rondar entre 1500 y 2000 pesos el cartucho hay que lisitarlo, luego aprobar, luego mandar el dinero y luego comprar. Entre toda esa vuelta, es la demora manifestada anteriormente. Quedé perplejo al saber que un documento que ya estaba pronto para levantar, puede demorar casi un mes ¡porque no hay tinta para imprimirlo!

Así fue mi experiencia en las oficinas, entre caras largas, caras sonrientes, gente amable y problemas burocráticos.

¿A usted amable lector, me imagino que le debe haber pasado algo similar alguna vez no?


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