Los días de pago suelen ser muy
agitados no solo para mi remise, sino para el comercio en general.
Estoy hablando de la época en que se centralizaban los cobros solo
en BPS y había largas esperas, donde se encontraban y charlaban
todos los jubilados y pensionistas una vez al mes. Debo aclarar que
las esperas no eran por demora en pagos, sino porque se instalaban
desde muy temprano para encontrarse (supongo). No deben haber
personas más cumplidoras que los jubilados cuando cobran y salen a
pagar todas las cuotas del mes, comprar su surtido, sus medicamentos
y hasta hacer su jugada a la quiniela. Tenía muchas personas
esperando mi remise por esos días, pero teniendo la radio para
comunicarme, nunca fue necesario dejar jubilados a pie. Ellos
llamaban a la base y desde ahí me comunicaban quién era el próximo.
Comenzaba temprano porque buscaba clientes en campaña. Luego tenía
de a uno o dos por turno y casi todos ellos aprovechan a comprar
medicamentos en farmacias, carne, pan y otros suministros. Cuando se
me juntan porque demoran y no doy cumplimiento los llevo juntos por
barrios y por suerte llegamos siempre a tiempo. Aquí debo destacar
la tolerancia y ayuda que me dieron algunas clientas que se
encargaban de poner de acuerdo varios vecinos y esperarme en grupo
para abaratar y facilitarme la tarea. Además de los consejos que muy
a menudo me daban y las preguntas sobre mis tres hijos, yo les
contaba que la mayoría de las veces me quedaba sin comer y en mi
casa, mis hijos se encargaban de cocinar y organizar todo. Ellas me
decían que aprovechara porque después vuelan y ¡que razón
tenían!.
Algunos de mis jubilados tenían
problemas en la vista o para caminar, entonces bajaba con ellos hasta
adentro, firmaban y yo les cobraba, entonces el mes siguiente me
esperaban con algo para regalarme en agradecimiento (huevos, acelga o
caramelos caseros). Además gracias a esta forma de acompañar muchas
veces se sentían como familiares. Estos días de cobro me dieron
seguridad ya que no fallaban los clientes, pero, como lo bueno nunca
dura, en el año 1999 se descentralizaron los pagos y al poder cobrar
en otros lugares y con apoderados o tarjetas, yo me quedé sin ese
trabajo. No fui la única, porque mi colega y compañero de trabajo
también sufrió el cambio. Algunos siguieron llamando para realizar
trámites o visitas al médico, pero eran pocos.
Aquí debo dedicar un espacio especial
para una pareja que llevé por años, no solo a cobrar sino a ver la
familia del hijo, esperar al sobrino, hacer compras, pagar cuentas y
muchas salidas que los hicieron muy dependientes conmigo. Faltaron
casi juntos porque uno extrañó la falta del otro y para mi esa
pareja fue insustituible. Poco tiempo antes de faltar ella, perdió
un anillo en mi auto, era para su nieta mayor, cuando ella faltara.
Por suerte al lavar el auto lo encontré y se lo pude dar a tiempo
para cumplir su deseo. Las cosas han cambiado y ahora con tarjeta en
el cajero o en locales de cobranza, el tema pagos del BPS se resuelve
pronto y sin tanto inconveniente. De todas maneras aquella forma era
muy entretenida y creo que los jubilados (como yo ahora) seguimos con
la costumbre de cobrar y pagar, dando movimiento a los locales
comerciales en los primeros días del mes.
Muchas gracias por vuestra atención...
y cierro con una pregunta ¿habrá alguien que recuerde aquellos
pagos en BPS?
Por: Raquel Oudri de
Allio
Publicado por Periódico
Verdad el 5 de octubre de 2007.