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09 febrero 2014

HISTORIAS DE REMISE POR RAQUEL OUDRÍ: PAGOS DEL BPS

Los días de pago suelen ser muy agitados no solo para mi remise, sino para el comercio en general. Estoy hablando de la época en que se centralizaban los cobros solo en BPS y había largas esperas, donde se encontraban y charlaban todos los jubilados y pensionistas una vez al mes. Debo aclarar que las esperas no eran por demora en pagos, sino porque se instalaban desde muy temprano para encontrarse (supongo). No deben haber personas más cumplidoras que los jubilados cuando cobran y salen a pagar todas las cuotas del mes, comprar su surtido, sus medicamentos y hasta hacer su jugada a la quiniela. Tenía muchas personas esperando mi remise por esos días, pero teniendo la radio para comunicarme, nunca fue necesario dejar jubilados a pie. Ellos llamaban a la base y desde ahí me comunicaban quién era el próximo. Comenzaba temprano porque buscaba clientes en campaña. Luego tenía de a uno o dos por turno y casi todos ellos aprovechan a comprar medicamentos en farmacias, carne, pan y otros suministros. Cuando se me juntan porque demoran y no doy cumplimiento los llevo juntos por barrios y por suerte llegamos siempre a tiempo. Aquí debo destacar la tolerancia y ayuda que me dieron algunas clientas que se encargaban de poner de acuerdo varios vecinos y esperarme en grupo para abaratar y facilitarme la tarea. Además de los consejos que muy a menudo me daban y las preguntas sobre mis tres hijos, yo les contaba que la mayoría de las veces me quedaba sin comer y en mi casa, mis hijos se encargaban de cocinar y organizar todo. Ellas me decían que aprovechara porque después vuelan y ¡que razón tenían!.

Algunos de mis jubilados tenían problemas en la vista o para caminar, entonces bajaba con ellos hasta adentro, firmaban y yo les cobraba, entonces el mes siguiente me esperaban con algo para regalarme en agradecimiento (huevos, acelga o caramelos caseros). Además gracias a esta forma de acompañar muchas veces se sentían como familiares. Estos días de cobro me dieron seguridad ya que no fallaban los clientes, pero, como lo bueno nunca dura, en el año 1999 se descentralizaron los pagos y al poder cobrar en otros lugares y con apoderados o tarjetas, yo me quedé sin ese trabajo. No fui la única, porque mi colega y compañero de trabajo también sufrió el cambio. Algunos siguieron llamando para realizar trámites o visitas al médico, pero eran pocos.

Aquí debo dedicar un espacio especial para una pareja que llevé por años, no solo a cobrar sino a ver la familia del hijo, esperar al sobrino, hacer compras, pagar cuentas y muchas salidas que los hicieron muy dependientes conmigo. Faltaron casi juntos porque uno extrañó la falta del otro y para mi esa pareja fue insustituible. Poco tiempo antes de faltar ella, perdió un anillo en mi auto, era para su nieta mayor, cuando ella faltara. Por suerte al lavar el auto lo encontré y se lo pude dar a tiempo para cumplir su deseo. Las cosas han cambiado y ahora con tarjeta en el cajero o en locales de cobranza, el tema pagos del BPS se resuelve pronto y sin tanto inconveniente. De todas maneras aquella forma era muy entretenida y creo que los jubilados (como yo ahora) seguimos con la costumbre de cobrar y pagar, dando movimiento a los locales comerciales en los primeros días del mes.

Muchas gracias por vuestra atención... y cierro con una pregunta ¿habrá alguien que recuerde aquellos pagos en BPS?

Por: Raquel Oudri de Allio
Publicado por Periódico Verdad el 5 de octubre de 2007.


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