Sobre este y otros conceptos se
avanza en Uruguay con plan piloto de capacitación a repartidores en
moto.
A propósito de una nueva estrategia
que una serie de instituciones se han dado, y cuyo plan piloto se
inició durante la segunda semana de diciembre, focalizando en
repartidores en moto, que los certificará con un requisito
obligatorio a partir de 2018, el Equipo de Comunicación de UNASEV
conversó con el titular de la Academia, Luz Verde, la adjudicataria
ganadora en Montevideo para llevar adelante esta instancia.
La situación de las motos y su
resultado a nivel de siniestralidad vial es una inquietud para el
Centro que dirige técnicamente Carlos Taddeo. Por eso cuando INEFOP
hace el llamado, la Academia -que tiene un amplio abanico de áreas
para aspirantes a conductor, prevención de siniestros y capacitación
profesional para elevadores y plataformas, entre otras variantes-
se suma a aspirar a aportar su granito de arena.
El espíritu del abordaje -explica
Taddeo- es trasmitirles que el trabajo que ellos desempeñan, “no
es necesario hacerlo con riesgos. Que se puede hacer de manera segura
y con responsabilidad”. Para ello despeja dos grandes grupos de
usuarios de motos: el que utiliza ese vehículo de manera recreativa
y el que lo hace para trabajar. Particularmente los repartidores lo
hacen para “llevar el jornal a su casa”. Es en ese sentido que
las cifras del Banco de Seguros del Estado alertan sobre la relación
4-1 en referencia a personas lesionadas en siniestros laborales.
“Esto es lo que les pasa a estos muchachos que trabajan en moto”
señala Taddeo.
Existe un problema serio de
desconocimiento de la Normativa de tránsito; por ello se incluye
necesariamente el espíritu de la ley Nacional de Tránsito 18.191 y
su complementaria 19.061. “Es difícil ponerlas en práctica
cuando no se conocen las dimensiones de cumplimiento de las mismas o
se asume un riesgo personal en los comportamientos.”
La capacitación piloto, que se dicta a
los largo de tres jornadas, en dos tandas de 25 conductores, además
de poner en conocimiento la legislación vigente, va por el lado del
análisis y la reflexión. “Trabajamos en sensibilizar asumiendo
las consecuencias de este tipo de riesgos; que vean a través de las
estadísticas, qué es lo que está pasando”.
Se pone énfasis en la evitabilidad de
los siniestros. “Esa es la diferencia entre siniestro y
accidente” recalca el técnico. Desde los peatones, para los
que también se dan clases de circulación vial, a quien circule en
bicicleta, auto, camión, “se debe entender dónde están
metidos cuando salen a la calle.”
Los siniestros en que participan
motociclistas son un flagelo que nos ha superado a todos, señalan
desde Luz Verde. “No puede ser que la franja etárea joven, sea
la más afectada. Los costos sociales son altísimos y están
destrozando nuestra sociedad” se lamenta.
Desde hace unos años, la Academia
ofrece capacitaciones -además de en la capital del país- en
Paysandú y Maldonado; por lo que nos pareció oportuno conocer su
opinión sobre cuánto pesa el factor social en un repartidor de
motos al integrarse al tránsito, teniendo en cuenta la idiosincracia
en cada lugar.
Sin embargo, Taddeo puntualiza que más
que las costumbres del contexto, incide el desconocimiento de las
Normas, en este tipo de conductor de vehículos y en todo el resto.
“Esto no es un tema de franjas sociales. El desconocimiento de
la Ley, está presente en todas las franjas sociales y económicas.
Estas malas prácticas se repiten en cualquier lugar.”
Para el técnico, lo que verdaderamente
incide a la hora de valorar la inserción de los motociclistas
repartidores en el tránsito, además del desconocimiento de la Ley,
es la poca valoración de su vida. “Dependemos de la propina. A
veces el cliente se enoja si demoramos y nos da menos”
trasmiten los cursantes. Por eso a lo largo del curso se trata de
hacerlos entender, que “capaz que hoy cobras 5 pesos menos de
propina; pero mañana estás trabajando”.
Con el simulador de manejo, que es un
entrenador para conductores, se testea lo que ellos hacen en la vía
pública y se los pone a prueba de diferentes situaciones imprevistas
a las que se pueden enfrentar.
Si bien antes del inicio de este
proceso, las expectativas señalaban que se podía encontrar cierta
resistencia, dados mitos y prejuicios que trasvasan a este sector,
“la devolución, tanto en lo teórico como en lo práctico, fue
excelente., Entendieron lo que estamos planteando. Las preguntas al
final del teórico fueron más de las esperadas; y en la práctica
ellos pudieron evaluar y reconocieron que a lo que les estamos
enfrentando es a lo que viven en la vida real.”
Parece quedar meridianamente claro lo
que la capacitación aporta para ese sector que tanto nos preocupa.
La confrontación de la actitud al iniciar el curso y al finalizarlo,
en que “intentamos llegar a la fibra, entrarles como
apretándoles el corazón con la mano; ahí, más de uno de estos
chicos que a veces los podemos tildar como duros o agresivos,
terminaron llorando” señaló Carlos Taddeo.
