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sábado, 19 de mayo de 2018

SE REALIZÓ EN TARARIRAS EL ACTO DEPTAL. POR EL 207º ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE LAS PIEDRAS


Ayer viernes 18 de mayo a las 11 de la mañana, se realizó en la plaza Joaquín Suárez de nuestra ciudad el acto patrio en conmemoración del 207º Aniversario de la Batalla de las Piedras.

El mismo contó con la participación de los centros educativos de la zona, instituciones, abanderados y escoltas de las Escuelas 14, 25, 38, 68, 70, 78, 95, 125, 142, Colegio “San José”, Liceo y Escuela Técnica de Tarariras, Centro Regional de Profesores Suroeste, Jefatura de Policía de Colonia, Batallón “Oriental” de Infantería Mecanizado Nº4 y Prefectura del Puerto de Colonia, junto a autoridades departamentales, locales y vecinos, dio inicio con la entrada de Pabellones y Banderas Patrias. Inmediatamente se entonaron las estrofas del Himno Nacional. El Jefe del Batallón “Oriental” de Infantería Mecanizado Nº4 Teniente Coronel Sr. Edgardo Villarreal digirió al público unas palabras alusivas a la fecha. Los alumnos de todas las escuelas y el liceo cantaron “18 de mayo”, otros danzaron “Cielito de 1811” y el alumno de la Escuela Nº14 de Paso Antolín Alex Guigou recitó un poema anónimo titulado “18 de mayo”. Luego participó el grupo de danza Esperanza quienes bailaron “El Escondido”. Se cantó “Soy de Tarariras” prosiguiendo con la colocación de una ofrenda floral al pie del monumento al General José Gervasio Artigas. Se prosiguió con la “Marcha Mi Bandera”, finalizando el acto con la salida de Pabellones y Banderas Patrias.
Cabe mencionar que acompañaron varias delegaciones a caballo.


Al terminar el acto protocolar, el Comité Amigos de Tarariras también colocó al pie del monumento a nuestro prócer una ofrenda floral.

Para ver todas las fotos tomadas por TararirasHOY en dicho evento, haga clic aquí.

Agregamos el discurso pronunciado por el Sr. Jefe de Batallón “Oriental” de Infantería Mecanizado Nº4 Teniente Coronel Edgardo Villareal:

La historia nos reúne hoy, 18 de Mayo para recordar la Batalla de Las Piedras.
La Batalla de las Piedras no fue un hecho espontáneo ni aislado. Fue un hito en la historia nacional, fue la primera victoria del proceso emancipador del Río de la Plata y marcó el ascenso de José Artigas entre los caudillos de la época.

José Artigas, el Capitán de Blandengues quien conocía como nadie a la campaña oriental y a sus pobladores, en febrero de 1811 había llegado a Buenos Aires para ponerse al servicio de la Revolución de Mayo. Allí recibió el nombramiento de Teniente Coronel y el mando de las milicias que pudiera reunir en la Banda Oriental.

A finales de marzo regresa y el 11 de abril lanza la Proclama de Mercedes, un llamado a la lucha que muestra la firmeza de sus convicciones y su capacidad para inspirar a los orientales: “¡A la empresa, compatriotas, que el triunfo es nuestro! Vencer o morir sea nuestra cifra, y tiemblen, tiemblen esos tiranos de haber excitado nuestro enojo, sin advertir que los americanos del sur están dispuestos a defender su Patria y a morir antes con honor que a vivir con ignominia en afrentoso cautiverio.
Poco más de un mes después, sus palabras se cumplirían...

El 18 de Mayo a las once de la mañana comienza la Batalla: de un lado casi mil patriotas, sin preparación militar, armados de lanzas improvisadas con tacuaras y cuchillos, con pocas armas de fuego y apenas dos cañones. En el otro bando al mando del Capitán de Fragata José Posadas, mil doscientos soldados españoles profesionales, con el doble de armas pesadas, con la mejor fusilería de la época.
Después de seis horas de lucha, yacían en el campo de batalla casi un centenar de muertos españoles y otros tantos heridos, el jefe español levanta la bandera de parlamento y Artigas, envainando su espada le intima personalmente a rendirse, comprometiéndose a respetar su vida.

Artigas, tiene para con los vencidos dos grandes gestos de hidalguía y humanidad que son únicos en la Historia:
- recibe la espada del jefe vencido a través de un sacerdote, para evitarle una humillación mayor, y
- ordena a sus hombres “clemencia para los vencidos”, ni una gota de sangre manchó las manos del vencedor.

Así termina la Batalla, pero nace para la Historia la figura del futuro Protector de los Pueblos Libres. Ese día también nació, bautizado con fuego, el Ejército Nacional.
Ejército Nacional que 207 años después continúa, como siempre, formando parte indisoluble del resto de la Nación.

El Ejército Nacional está integrado por ciudadanos que han elegido voluntariamente servir al resto de la población, somos hijos, hermanos, padres y madres que en beneficio de nuestro país elegimos sacrificar derechos propios para asumir obligaciones en beneficio del resto de la sociedad.

Quienes hoy custodiamos las armas de la Patria, lo hacemos con el mismo compromiso que aquellos anónimos orientales que lucharon en Las Piedras, con el mismo amor por la Patria y con la misma fe y esperanza en un futuro de libertad, paz y seguridad para todos los uruguayos.
Custodiamos armas que afortunadamente hoy no deben ser empleadas para luchar contra un invasor, pero que empuñadas con mano firme y serena reflexión, están siempre listas para la defensa de la soberanía, la independencia e integridad territorial y para contribuir a preservar la paz de la República.

Armas empuñadas con mano firme gracias al constante entrenamiento que se lleva a cabo día a día en todas las Unidades Militares. Entrenamiento que exige al soldado, sin diferenciar jerarquías, llegar hasta los límites del cuerpo y del espíritu, para estar a la altura de las expectativas de todos ustedes, el día que sea llamado a actuar.

Defraudar a sus conciudadanos no es una opción aceptable para el Soldado Oriental.

Armas empuñadas con mano firme y serena reflexión, reflexión que se hace bajo los ideales artiguistas, que garantiza a la sociedad como un todo, que jamás participarán de disputas menores por intereses sectoriales y que siempre, en cualquier circunstancia lo harán en defensa de los valores permanentes consagrados por nuestra tradición y recogidos en la Constitución de la República. Es este un compromiso que se asume con ánimo a pesar de las incertidumbres, con convicción a pesar de la incomprensión y malicia de algunos pocos, pero más que nada con la certeza de estar sirviendo a quienes, como ustedes: vecinos, docentes, funcionarios, comerciantes, productores, eligen diariamente trabajar por el Uruguay.

Sepan todos, que junto a cada habitante de la República deseoso de vivir en paz, hay un Soldado dispuesto a defenderlo hasta el sacrificio de su propia vida.

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