El tramo de la Ruta 106 que une la Ruta 12 con la Ruta 22 se ha convertido en un punto crítico para la comunidad de esa región, afectando diariamente a vecinos, estudiantes, trabajadores y al sector productivo que se traslada hacia y desde el centro del país. A pesar de las constantes gestiones y la recolección de firmas ante autoridades nacionales y departamentales, la esperada bituminización del camino aún no se ha concretado.
La urgencia del pedido está respaldada por cifras oficiales: por este corredor circulan más de 600 vehículos por día, una cifra que incluye un flujo constante de transporte pesado. Esta carga vehicular exige que la colocación de asfalto se realice bajo criterios técnicos rigurosos que garanticen tanto la durabilidad de la obra como la seguridad de quienes la transitan.
En su estado actual, esta vía representa un peligro latente, presentando serias dificultades de visibilidad y una circulación insegura que eleva considerablemente el riesgo de accidentes. Para los habitantes y productores de la zona, pavimentar la Ruta 106 no es un lujo, sino una necesidad básica de prevención y conectividad para toda la región.
