El pasado lunes 15, no fue un lunes
como el de cualquier semana; estábamos invitados para asistir a una
FIESTA en la ESCUELA DEL HOGAR.
La cita era para las 9 horas
puntualmente, unos 30 abuelos nos hicimos presentes.
No nos importó el frio, la cálida
BIENVENIDA de la joven profesora, con su habitual sonrisa, nos hizo
sentir JOVENES. Sumábamos cientos de años, entre cabellos grises y
alguna calva rapada...
Un numeroso y bullicioso grupo de
nietos, nos hizo notar, que nuestra presencia era muy importante.
NOS COSTÓ GUARDAR SILENCIO...
Es que algunos abuelos, no nos habíamos
vuelto a encontrar, desde hacía un año, en otra similar
celebración.
Formábamos un montonazo de
“viejecitos”, hablando todos a la vez, igualitos al grupo de los
niños.
ENTONCES LA “DUEÑA DE LA CASA”...
Nos ofreció un receta: “Arroz con
leche, me quiero casar”, había llegado el momento de trabajar...
Tal y como si estuvieran en el local
escolar, tenían que levantar la mano, los VOLUNTARIOS:
ELLAS: Ofelia Sosa y Pochi (nerviosa
perdió sus lentes).
ELLOS: Luis Bajac (repetidor en la
tarea) y Eduardo McAlister (a quién no le gusta el arroz de leche)
Los “laburantes” vistiendo las
prendas distintas:
ellos: gorros negros de CHEF y ellas:
fucsia, dispuestos para la gran tarea.
Nosotros el gran público, junto a
nuestros mimosos...
UNA SORPRESA NOS ESPERABA, LA PROFESORA
DE GUITARRA HIZO SU ENTRADA...
La recibimos con un nutrido aplauso,
porque la música encierra la magia, que no puede faltar en ningún
evento.
Había seleccionado tres maravillosas
canciones, dedicadas a nosotros, que entonamos (o desentonamos) pero
que son parte de nuestros VALORES y las cantamos desde lo más
profundo.
A continuación le pedimos a la
profesora música, para que los alumnos cantaran y actuaran; a ellos
nos unimos haciendo palmas. Fue realmente hermoso.
PROBANDO EL RICO POSTRE
No era el arroz con leche que muchas
veces las abuelas hacemos “de apuro”; este tenía otros agregados
y muy, muy ricos. Tenía además un copito de dulce de leche, que
aquel abuelo que les conté, lo paladeaba, sacando delicadas
cucharaditas del propio envase de dulce (sin arroz) ¡Que mal
ejemplo!
LEGAMOS ASÍ AL FINAL DE LA FIESTA
Nos entregaron como recuerdo, una
tarjeta autoadhesiva, donde está escrito el mensaje del títulom de
este artículo.
Les AGRADECEMOS A LAS PROFESORAS
diciéndoles que momentos, como los vividos HOY, son los que alumbran
el camino, de los que tenemos la bendición de ser ABUELOS.
GRACIAS ¡MIL GRACIAS!
Abuelos Felices.