Juanse Rodríguez, nominado a los premios “MAX” 2025, mayor galardón del teatro madrileño, cómo mejor dramaturgo extranjero por su obra “En el nombre de Cristo”, este premio se entregará el 12 de febrero del año 2026 en España.
La nueva sala La Encina Teatro, comienza su andadura en Madrid con la obra, “En el nombre de Cristo”, del uruguayo Juanse Rodríguez, una producción de La Encina Teatro con dirección de Paco Sáenz. Una obra adaptada a la movida madrileña posfranquista de finales de los años 80 principios de los 90, que mantiene la estética, la estructura e incluso la forma de hacer teatro de esos años.
“En el nombre de Cristo” es la historia de un hijo que intenta encontrar sus origines a través del relato existente en un diario. Este relato le mostrará cómo fue la vida de Concepción y Adela, cuáles fueron las dificultades a las que se tuvieron que enfrentarse durante una época donde su forma de vida no estaba asumida ni mucho menos normalizada y así, descubrir cuál fue, en realidad, su origen.
La obra plantea una realidad social de la época explorando los espacios comunes, y utilizando diálogos, a veces, excesivamente explicativos (para la sociedad en que nos encontramos actualmente) pero que cuadran a la perfección con la narrativa de los años 90. Acciones conocidas moviéndose en espacios comunes donde conviven una prostituta y una trans en una época donde ser trans solo podía vivirse dentro de la mentira, la prostitución o lo más profundo de la noche.
La temática de la obra es siempre interesante y pone sobre el foco momentos de nuestra historia reciente que no conviene olvidar, aunque algunas de las escenas recreadas pudieran parecer, en este momento, innecesarias e incluso contradictorias.
Felipe, Adela y Concepción son los protagonistas de esta obra interpretados por Ángel Ferrero, Lucía Martínez Villar y Alejandro Marzal respectivamente. La propuesta se deja ver con facilidad y gana en interés gracias al comprometido y cercano trabajo actoral de los tres integrantes del elenco, resaltando a Adela y Concepción (Lucía Martínez Villar y Alejandro Marzal) por las características de unos personajes con fuerza y potencia dramática. La puesta en escena es sencilla, así como la escenografía que mantiene una estética decadente que se ajusta perfectamente a la temática de la obra.
Una obra que nos propone no olvidar y ser conscientes de lo injusto del señalamiento de grupos sociales y su exclusión.
